29 de diciembre de 2014

Por desconocer a los conocidos

Como carta de despedida te agradezco que me hayas dado unos buenos 365 días, y algunos más. Cualquiera no es capaz de portarse bien tanto tiempo. Y aunque me hicieras pasar por el paraíso y otras veces por la tercera guerra mundial, te agradezco lo vivido.
 Por conocer a gente nueva, por conocer a gente que ya conocí, por desconocer a los conocidos y conocerme más a mi. Porque lo mejor de la vida es el autoconcepto.
 Aprender a percibir la imagen de uno mismo, así como la capacidad de mirarse al espejo y autorreconocerse. Y verte más elegante que nunca, aunque sigas bebiendo ese ron barato que te regalan tus amigas. Y contemplar las cicatrices que te recorren, sentirte más valiente que nadie. Sonreír, porque hay heridas sin cicatrizar pero que van sanando.

 Como tú en este año. 
Llegaste a mi vida como el silencio en medio de aquella detonación. Como de esas pocas veces que sientes que se para el mundo. Y menudo mundo. 
Me he perdonado por luchar más de lo que fui capaz. La herida la cosí como pude, pero hay marcas que ni con alcohol me abandonan.
Por favor, no me odies por acordarme de ti. Ojalá fueras capaz de descubrirte para que me entendieras.

Mi padre dice que si alguien dedica tiempo a escribir unas instrucciones, tu debes invertir tiempo en leértelas. Para saber como funciona y como funcionar.

Aunque el amor aparece sin instrucciones de llegada Por eso pienso que el amor es como cualquier estupefaciente que te hace llegar a lo más alto descubriendo zonas de ti que no conocías, y si piensas que no necesitas nada más es cuando te hunde sin que te des cuenta. 

Sin embargo, sonrío de mi adicción contigo, que cualquiera no te engancha. Ni me engancha a mi. Siento que la vida nos separe. Que me desvíe de la curva cerrada de tus hoyuelos. De la tormenta de tus cosquillas y de la calma de tu compañía.
Y a ti, destino, te deseo lo mejor para mi. Te deseo una caja de felicidad con mi nombre para los próximos 365 días. Que me hagas luchar, con lo que me gusta mostrar lo fuerte que soy.
Y no me quiebres los pilares de mi vida


8 de diciembre de 2014

A veces pienso que tampoco te quiero tanto

 

A veces pienso que tampoco te quiero tanto y entonces me besas en la mejilla como si se hubiera roto el mundo y tuvieras que reconstruirlo.Y en medio segundo eres capaz de reconstruirme. 
Como cuando me abrazas. Y no dices nada y cierro los ojos, y pienso que no hay paraíso más tranquilo desde donde reflexionar. 

Y ahí empecé a creer en las personas que nacen para otras personas. Como cuando recuerdo aquella primera vez que me desnudaste con la mirada y me obligue a bajarla mía para que no fueras capaz de darte cuenta que hasta los ojos se me sonrojan cuando me hablas. 
Y hoy me aferro a tu mirada con uñas felinas, como si se me fuera la vida en ello, cuando todo va mal. Y si cierro los ojos siempre pienso que antes de caer en cualquier precipicio tengo tus brazos. 

Otras veces imagino la eternidad a tu lado, y seguro que tiene que ser de todo menos monótona. Como las reconciliaciones, y pienso en la pena que   en las guerras no haya  alguien como tú que vaya robando un beso a todos aquellos llenos de ira. Como me haces a mi cuando me desestructuras la vida.

Lo paradójica que es la vida, que destruyes mis planes y eres capaz de dibujar todos los que harías conmigo encima de mi piel.

Y todavía no has conseguido hacer de mi invierno algo cálido. Aunque el amor no es eso. No necesito calor en épocas frías. Te necesito a ti. 
Y ojalá todo el mundo encuentre alguien como tú para ellos. Porque la felicidad tiene que ser esto. 
Que seas capaz de saber que quiero solo con escuchar mi respiración. Que seas capaz de derrotarme en nuestra guerra de dos y revivirme con tan solo protegerme en tu pecho. 








5 de octubre de 2014

Como en casa, fuera de ella.


Me invadía el ron por las venas cuando me sentí como en casa, fuera de ella. Estaban los de siempre. Los que nunca recuerdo que les vi. Las que bailan conmigo sin decir nada más.Estaba él, y aquel. Estaban las canciones que nunca fallan. Y los vasos que nunca terminan. Hay conversaciones eternas que te duran cinco minutos. Hay abrazos sinceros y besos envenenados. Reparten amor por las calles, detrás de cualquier coche abandonado que guardará el secreto hasta el desguace. Los que se odian y acaban más revueltos que juntos. Los de las primeras veces. Y los de mañana lo dejo. Al que siempre tenemos que invitar todos. Son noches de pulmones rotos, que el corazón nadie lo saca por estas calles.

Y hoy ya es domingo, domingo de los malos. De los que te invade la pena. Y se te consume el tiempo a ritmo de Sabina.  De libros desempolvados en la mesa, en vez de ser a mi a quien quitas el polvo. De canciones de amores rotos, aunque tenga el corazón más sano que nunca. De películas malas que te atrapan como excusa en el sofá azul. Cena triste porque no nos vemos, porque no es sábado. Hora de taparse con sábanas, porque tus brazos ya no están. Llegan los domingos de pan descongelado. Domingo de arroces. De lluvia, sofá y motos. O coches. Domingos eternos, sin resaca. Domingos de madrugar como si me tocase apagar las farolas a mi. 

Y llega un día que con todo el ron en las venas, me di cuenta lo difícil que es sentirse como en casa fuera de ella. Lo que me quejo de la distancia entre nosotros, y lo poco que mi abuela llora porque el amor de su vida esta mucho más lejos. Unas nubes más para arriba. Desear no poderte levantarte de la cama un lunes a las 5.30 de la mañana, y lo desolador que tiene que ser no poder levantarse nunca más. De lo que valgo, aunque no quieran mi currículum. Hay gente que tiene más y vale menos, y eso es mucho más triste. Llorar por enfermedad de desamor cuando hay gente a quien le golpea el amor de un momento a otro. Y piensa cuantos corazones se rompen ahí. El "yo controlo", el "mañana me lo dejo" y  el "tampoco es tan malo" que termina con secuelas de comerte el mundo siendo veinteañero. Y créeme, reza porque te queden secuelas, si no no te quedará nada. El volver a un lugar donde ya nada es igual, pero es peor que no puedas volver, o que no te quieran volver a ver. Me sentí como en casa, queriendo irme, pero cuando volviese todo quedase igual. Que nada cambiara. Que no pasara el tiempo. Que todavía bailen conmigo, que me invadan las penas del licor que quieras. Noches largas, para vidas que aún son cortas pero longevas. 

11 de septiembre de 2014

Cerrado por vacaciones

Se cerró otro verano más y no miento si te digo que hace tiempo que perdí la cuenta de las cervezas que abrí. Y nunca he perdido la memoria de la gente que se va y desde la distancia más cercana se besa la mano y te lo lanza. Y no cerré la puerta por si tienen que volver. 
Desde el primer día me perdí en los granos de arena que llevaba enredado en el pelo, en la poca marca de bikini azul que guardo en el cajón. Que siempre juego con fuego, y acaba consumiendose. He aprendido a andar descalza por el paseo marítimo del levante, y no te puedes ni imaginar lo guapa que es la luna desde ahí. Y luego estas tú, que da igual como te mire y desde donde, estás igual. 
He perdido el único tiquet de discoteca que me regalaron, "cámbialo por consumición" y esperé a ver si aparecías para ahogarme contigo.
He visto al amor pasado que nunca se va de ti, solo cambia de posición. Me he perdido por plena ciudad lloviendo ganas de verte. Y otros días con ganas de que ellas se comieran la noche por mi. Podría hablar de ellas, pero son mucho más de lo que pudiera escribir.
Conozco lo que es llegar a un bar y decir "lo de siempre que el sofá me ahoga". Y que sonrían y te bendigan la tarde de cubos llenos de quintos. Y saber que a día de hoy el único hombre que puede llevarme a cuenta es el camarero. 
No siempre brilla el sol en pleno verano, que también he visto como llovía desde una diosa del Olimpo. He visto como sentí ser nadie habiendo sido todo, para alguien.Y es que  hace tiempo que el Sol ya no me guiña un ojo cuando madruga en aquellas montañas. Ni me encuentra con una rubia en la mano, y una morena con pelos albortados gritando desde la esquina de una calle.Pero he aprendido a sobrevivir del precipicio.
Cerraron el verano por vacaciones. Dicen que aunque ya no esté nos deja un poco de calor. Que la sangre altera y no te deja dormir por la noche. Así hasta que otoño nos arrastre a un manto de hojas.Y ojalá no sean apuntes. 


21 de agosto de 2014

De bar en peor.

Ya no recuerdo cuando fue la última vez que el vaso se quedó medio vacío. Tampoco se si algún día estuvo medio lleno. Siempre pierdo la cuenta cuando me toca pagar a mi. Aunque a veces invito a que pagues tu otra ronda. No conozco el ruido desde que salgo por las noches en busca de barras de bares que sepan apoyarme en todos los errores. Y parece que cada vez vaya de bar en peor.
Inventaron los cines para los enamorados. Las discotecas para buscar pareja de baile.


Y hoy en los cines van los ricos con el calentón. Y piden por favor que repitan la película que no ha quedado del todo claro, si la mano va por encima de los hombros o por debajo de la falda. Si después será muy grosero pedirle no volverle a ver o mejor hacer de buen actor hasta que aparezca la buena de la película. Que una 100 siempre es más mujer de sus vidas.

Y en las discotecas se pisa más el baño que la pista de baile. Algunos todavía creen que la diversión se esnifa en la taza del baño del fondo de la derecha. Todavía no saben el funcionamiento de la dopamina. La adrenalina. Que el cuerpo humano fue lo suficientemente listo para crearnos nuestra propia droga. Que te mata, pero es más fácil revivir de nuestra propia muerte. A pagar por ella y engancharte al vicio. Pero de esto te hablaré otro día.
                 Y que te voy a contar del amor de ese lugar. En la cúspide del orgasmo, creo, que es fácil encontrar un te quiero. Y quien no querría a la persona que has conseguido sacar de la muchedumbre, y conseguir el placer de la noche. Aunque luego son los primeros que piensan que el amor de su vida tiene que estar intocable. Mientras juegan a ver quien toca más.

Y en uno de esos bares que huele a nostalgia, a días malos, uno detrás de otro, una vez me invitaron a veneno. Había unas cuantas botellas en aquella estantería. Parecía que cada uno fuera un valor que tienen las personas, en modo licor. Pedí el de la izquierda, para no olvidar la dirección indicada. Bebí traición. Fue como cuando decides no llorar porque no merecen verte llorar. Ni inundar cualquier hombro. Fue perdonar sin motivos. Fue confiar a ciegas. Y ciego sin lazarillo poco puede hacer. Y seguí bebiendo. Porque todos alguna vez necesitamos beber para poder ver. Y me di  cuenta que soy más que un momento de aquel bar. Más que recuerdo de una persona. Que estoy compuesta por cuatro más uno. Que mi vida puede funcionar perfectamente sin ser funciona perfectamente desde aquella traición. Que tengo amor con cinco nombres e ilusión en el último.Y no necesito colocarme para poder verlo. Droga son todas aquellos pilares de mi vida. Ni la dopamina. Ni la adrenalina.

                                      

24 de junio de 2014

Que el fin del mundo nos pille bailando


Parece mentira que haya empezado el verano con la que esta cayendo fuera. Y no me refiero a las tormentas que nos esperan. Hay un cambio de rey, y se les ha pasado tener en cuenta todas las princesas de esquinas que rodean la capital. Ellos promenten lealtad a un trapo con colores,  y todavía nadie lo ha hecho a mis bragas de corazones. O si pero acaban haciendo como todos, robando todo lo que pueden sin que tu te enteres. 

Parece que el Sol aún se esta desperezando de la hibernación. Parece que haya bebido unas botellas de más y no haya conocido peor resaca que la que tiene.

Parece que nunca termine el bono del cercanías. A veces pienso que me voy al fin del mundo. Y es que he descubierto que todos tenemos un fin del mundo particular. Algunos han tocado el fin del mundo en una isla llena de pecados capitales y arena que se queda con todos los secretos de lo que allí pasa. Algunos cogen un coche y se van a donde siempre, para estar como nunca. Algunos se pierden entre sábanas para buscar entre orgasmos un corazón que le refresque el verano. Algunos compran hielos y entre vasos de ron olvidar donde esta el fin del mundo. Algunos entre las curvas de las rubias botellas planean como cruzar el oasis que les espera. Algunos se suben al mismo tren que el mio y les he visto muy perdidos. Me miran y me sonríen suspirando como si fuera la salvación. Algunos al borde de terminar con el trayecto me deseaban suerte. Como si supieran donde iba a acabar.  Y algunos, algunos todavía no saben a dónde van. Pero Sabina lo tenia claro, quiere que el fin del mundo nos pille bailando.

Quedan días contados para que de verdad sea verano. Para que el cercanías me despida. Para que el sol termine de salir, y empiece a barnizar las pieles. Empiece a jugar entre nubes, para evitar sobredosis de alegría. Que la luna aún no me reta para despedirla. Pero ya he encontrado los tacones más altos para robarte algo que me debes. Que queda menos para que te prometan lealtad a a esas bragas que guardas en el cajón. Que hace un año que me prometiste verano entero y siempre terminas.

8 de junio de 2014

Mírate

Mírate. Te brillan los ojos como cuando te invitan a una copa en la discoteca más cara de toda la ciudad. Los tienes color de la vida. Seguramente por cada uno de los golpes que te ha dado. Se me encoge el corazón cuando lloras y los mojas. Me da miedo que se destiñan y pierdan alguna de esas lineas del iris que lo compone.
Mírate. Cuando sonríes le muestras a tres cuartas partes del mundo que no hay quien te pare si todo te va bien. Pero ojalá nunca te vean cuando todo va mal. Y es que  yo te he visto como destrozabas tu vida en una milésima de segundo cuando me dijiste que me querías.  He visto a más de alguna persona con marca de esos colmillos blancos que escondes cuando seduces y se me escapan sonrisas irónicas de pensar que te estoy enseñando como se muerde más por dentro sin que lo vea nadie.
Mírate. Es domingo y no sales. Es domingo de cervezas y exceso de tabaco ahogando las horas entre la estrecha boca de la botella. Has pedido el doble de bebidas rubias conmigo que las veces que te he visto con rubias de revista. Y eso que nunca te he visto con ninguna. Así que haz cuentas.
Mira alrededor. Hay gente que todavía no se ha secado las lágrimas de la última infidelidad. Aunque no lo creas quedan personas que no creen en el amor. Y otras que dejan que los vicios destrocen el amor verdadero que nunca más podrán encontrar. Y ojalá que nunca lo vuelvan a encontrar. El problema es que ahora venden colonias que pueden hacer las maravillas de la seducción que antes costaba meses.
Mírame. Desde que te bese se me olvido escribir. Ya no coordino palabras melódicas que hacia parecer que tenía alguna idea de algo menos de amor. Y  llegas tú y me destrozaste todos los planes. Hasta los versos. Ya no escribo nada que no tenga algo que ver contigo. Y será que el mundo esta bien. Hay revoluciones fuera de tu cuerpo que también son importantes. Hay gente que disfruta de la poca libertad que tienen. Y yo solo pienso en no salirme del perímetro de tu cama. Hay quien vuela alto sabiendo que a tantos metros de altura solo le queda morir. La única forma de salvarse es cuando se aterriza en tu pecho.
Míranos. Y no digas más porque siempre sobran palabras. Ojalá a nadie le destrocen de tan bonita forma sus planes como has hecho tú.





                                                         

4 de mayo de 2014

Y ojalá nunca me dejases sin ti

Nos he visto desnudos, apoyada en tu hombro mientras descansabas.
Empezaste quitando la vergüenza mientras me sonreías y  me preguntabas que tiempo creía que hacía fuera. Te vi tan de cerca que pude contarte todas las pestañas que me abanican cada vez que parpadeas. Tienes las pupilas más negras cuando más me acerco a ti, se oscurecen y me veo reflejada mucho más guapa a tu lado. Tienes la piel con un 99% de seda, que me acaricias despacio y me erizas todo el bello de mi cuerpo. Haces que me acurruque a tu lado cuando me veo tan pequeña. Será por la seguridad que me transmiten tus brazos cada vez que me secuestras con ellos. Tal vez, y podría ser, porque cada vez que te cojo de la mano me tiraría contigo por cualquier precipicio. Como el de tu clavícula. Pide a gritos que le cure de todos los golpes que recibe cuando no estoy contigo. Y lo hice. 
Me recordabas las veces que te había pensado, y te besaba pensando que ojalá nunca me dejases sin ti. Me ibas quitando las ganas que te tenía, y me preguntabas si me gustabas. Como no me vas a gustar con esas comisuras que son la cama de mis labios. Parece que solo descansen cuando te rozo. No me he visto tan cómoda en ningún sitio como cuando estoy contigo. No es que transmitas tranquilidad, digamos que careces de ella. Pero he descubierto que hasta en lo más puro, como es tu nervio, se puede descansar. 
Me he visto a tu lado feliz. Me he visto guapa, y a ti un poco más. He visto como no te ibas nunca de aquella cama, ni como nunca me dejabas de desnudar. Me pregunte hasta que punto me quedaría contigo así. Y te vi la espalda, seguí la linea que empieza en tu nuca y pensé en no acabarla para no tener que irme . 
Te he visto feliz a ti también. Nos vi desnudos cuando me preguntaste cuánto nos queríamos. Supongo que eso jamás se podrá medir. Sólo sabía que no quería que te fueras. Que me vi muy guapa a tu lado y muy triste cuando cerraste la puerta. Te quiero así, que nunca cierres la puerta a no ser que sea para entrar. 

11 de abril de 2014

Hay olores que son hogar



Dicen que somos memoria. Aprendemos recordando como conseguimos victorias, memorizamos fracasos para evitarlos de nuevo. Hay lugares que son una parte de nuestro cuerpo y otros que nos enseñaron a ser más fuertes. El recuerdo del primer beso te enseña a invadir otras bocas. Sabes de memoria hacer una cama, pero siempre recordamos la primera vez que la deshicimos. Hay olores que son hogar, como tú. Hay colores de ojos que se nos clavan en las pupilas. Hay huracanes desde tus pestañas que agradezco que me despeinen. Y hay temperaturas que asociamos a ciertos momentos. Como el frío en una noche de verano cuando te fuiste sin decir si volvías.
A veces nos es imposible de recordar al milímetro las cosas que nos gustan,  pero te conozco al milímetro. Escuché el silencio mas cómodo cuando te volví a ver. Había olvidado la textura de tus manos cuando me acaricias la cara hasta que me haces sonreír y te precipitas a ella. El eco de tus besos es melodía. El placer de estar enjaulada en tus abrazos cuando todo me viene grande. Volví a recordar la adrenalina cuando alcanzo la cima de tus comisuras y acomodándome en tu boca suspiro. Me acordé de la envidia que tiene el tiempo cuando nos ve, y echa a correr. Se nos va el tiempo, y parece mentira, pero puedo recordarte toda la vida.
Y sé lo triste que es volver  a casa con unos besos de más dejándote ir otra vez. Te prometo que solo miro hacia abajo para ver si estoy lo suficiente alta en los tacones. Y hacia atrás para ver el culo que me hacen los pantalones nuevos. Los recuerdos los guardo en un lugar de mi vida, pero contigo, contigo mi vida lo bonito es vivir haciendo recuerdos y no recordándolos.

9 de marzo de 2014

De calibre a medida.


Hace tiempo que me miran por la calle recordándome la carne de cañón que fui. Algunos me susurran que siempre he sido una bala perdida sin medida. Que parecía que pisaba las nubes cada vez que andaba por las calles de donde vivo.  Y mi risa era canto de sirena para muchos. Y para otros pocos fui el insomnio de madrugada.Los "no es por mi, es por otros" que decían mis ojos cuando les miraban.
Y vas y  llegas tú con el calibre perfecto para mi. Esquivando los disparos que iban directos a tus negras pupilas. Amarrándome a tu olor. Suplicando a la luna que todo te fuera mal si no estabas conmigo.Que no te alcanzará a la comisura de tus labios otras ganas que no fueran las mías. Y guardes para mi todas las batallas. Tengo apuntado en la clavícula las noches que me despierto y no estás. Se me enfrían los pies cada vez que te tienes que ir. Y se me seca la boca cuando cierras la puerta.
Escribí hace pocos días un discurso para explicarle a tus pestañas como conseguiste calarme hasta los huesos. Preparé rosas con espinas para ti, que yo ya te llevo por dentro y viene a ser lo mismo. Y en cualquier bar te invito a los primeros tragos de cerveza fría, y acompañado de una rubia y una morena podemos empezar a saldar deudas. Y ahí si quieres ya me disparas donde quieras.





11 de febrero de 2014

Tal vez, fuimos, y quizá por eso ahora somos.


Eres el doble suspiro de mi boca. El viaje sin descanso de la carretera más peligrosa
Eres el primer bostezo de la noche. Y el dedo que corta la caída libre del agua que se derrama por la parte superior de mi cara.
Eres el alcohol derramado por mis medias. Y las carreras de ellas.
Eres el descanso de los domingos. Y la adrenalina de los viernes noche.
Eres el primer trago de la cerveza fría. La ceniza en el suelo con el cenicero delante.
Eres la última luz en apagarse. Y la primera en encenderse por las mañanas.
Eres la h del amor, y la t de la felicidad. Que sí, que felicidad acaba en T por el Levante. Por eso tienes la sonrisa al levantarte.
Eres lo más pequeño que cabe en esta ciudad. Y lo más grande que cabe en mi cama.
Eres ese "choca esos cinco" rápido. Y de silencio lento cuando todo va mal. Si es que alguna vez algo va mal.
Eres la risa floja, de los tangas fuertes.
Eres la batalla ganada, en tiempos de paz. Y el vértigo de andar en tacones cuando te veo. Si es que te veo. Y si no te invento. Apoyado en cualquier barra de bar.


Eres porque te dejé que fueras. Soy porque sé ser. Y sé que alguna vez seremos. Si no es que ya somos. Tal vez, fuimos, y quizá por eso ahora somos.

Fuimos salidas de emergencias de amores nocturnos.
Somos en subjuntivo, siendo en indicativo.
Seremos los que se llaman y no tardarán horas en colgarse. Porque, quizá, ya estemos colgados.






4 de febrero de 2014

La conservación de la humanidad.



Soy capaz de escuchar como río en el silencio más triste. Y me despidó lanzando un beso cada vez que deciden irse.
Quizá la caducidad no solo van en lo yogures. Que las personas se van porque ya no sabes igual. Porque amargas sin querer, o endulzas queriendo demasido. Pero no me importa que os hayáis ido todos los que un día estuvisteis. También sé que a muchos os eché yo, y quizá ese sea el mayor tranquilizante.
Sigo tan guapa cuando lloro, nunca me lo ha dicho nadie, pero supongo que es una manera de llorar tranquila. Sé inundarme más cosas que no son los ojos. Como los pulmones. Tampoco es un buen sabor de vida, y seguramente por eso caducaré antes. La mayoría de vosotros sois más de consumir preferentemente antes de que me coma cualquiera que lo haría por ti. Y así va el mundo. Deborando entrepiernas por preferncia de día y no de vida.
Soy de caducar, de renovar mi fecha y de autodeborarme si me lo propusiese. Que conservo unos labios que sonríen tanto que no se cuartean. Que han regalado besos por quitar penas, y por quitar tequila.
 Y soy capaz de no caducarme si los utilizará de coraza.