25 de junio de 2013

Recuerdos poco cuerdos.

Inspirar hondo, contar hasta tres. Uno, dos y tres. Soltar todo el aire y, después,  empezar.
Eran las diez cuando tomamos rumbo a lo que sería nuestra isla. Ocho horas en alta mar pensando que me traería aquellas siete vidas de mi vida gatuna. Siete días para empezar y no parar. Pasarían casi cien canciones para entrar al hotel. Perdiendo fuerzas y ganando ganas. Seis maletas recorriendo cinco pisos hasta llegar el que sería testigo de nuestros siete pecados capitales.
Las alarmas y las sábanas nos vacilaban para quedarnos un rato más. Esos "cinco minutos más" que acababan enterrados en la arena. Refrescados en un oasis, quitándote hasta tu nombre. Que el mar Mediterráneo ha soportado más resacas en siete días que en toda su existencia. Y el agua era más clara que los recuerdos de la noche anterior.
No había cama de cuatro para seis que pudiese quitarnos las ganas de todo menos de nada.
Llenábamos nuestros pulmones de aire, nos subíamos a unos tacones y nos bebíamos el paseo marítimo. Empapadas de humo, buscando nuestros puntos cardinales para encontrarnos el norte. Aunque somos más de sur. De desorientar a cada noruego, valenciano y organizador por el vaivén de pelo de cuatro morenas y dos rubias.
Encuentros inesperados de amores pasados, de corazones a mitad que se quedaron sin miradas. De personas que te ganan con una sonrisa a paso de caracol. Todavía siguen perdidas en nuestras faldas más de seis miradas.
Eramos seis y un  solo volcán que gritaba en cada vuelta al zulo. Eran cinco pisos y un ascensor que guarda secretos y una doble ración de risas.
Era un mar que se nos quedaba pequeño después de que borrara doce huellas en una orilla.
Son siete días llenos de coincidencias, casualidades y causalidad. De bromas y alguna que otra lágrima. Siete días que han unido más fuerte a seis chicas que se comieron ese pequeño mundo.
Noches surrealistas y botellas de beefeater en noches de lujo.
Caras conocidas que ahora son más conocidas. Más cómplices
Vicio, alcohol y llamadas de madrugada que te (re)mueven por dentro.
No pasaba ni cinco minutos sin oír una carcajada, no he dejado ni un segundo sin dejarles de querer.
Eramos seis, eran siete y somos una.
Es otro año más por otro verano que empieza.



12 de junio de 2013

A todo corazón le llega su San Martín

"Los momentos son Los días. Los días marcan tu vida. Tu vida dependerá siempre de tu sonrisa. Siempre que tu lo permitas. Permítelo."


La vida es eso que pasa mientras esperas en un banco al amor de tus momentos, viendo como pasan manos cogidas. Como planean viajar por sus cuerpos sin dejarse centímetros por recorrer. Escuchar las sirenas de sus voces que la definen como la morfina. Hay enamorados que ríen porque no saben que decir. Hay enamorados que sí saben que decir y no dicen nada. Y luego estás tú por ahí. En el banco de al lado. También mirando la vida pasar. Acercándote a cualquiera con la falda corta y la lengua larga.  Preguntas si se puede querer con el corazón roto. Te respondo que para requerer hay que reconstruir con positividad. Como un valiente. Afirmas con la cabeza sonriendo como si no te importarse. Y entonces me doy cuenta que tu eres más de calentar corazones. Cuento las cicatrices que se ven en tu clara piel y veo que eres de los que rompen los muelles de las camas por las noches. Luego dejas una cama vacía y una ilusión tan vacía como tú por dentro. Equitativo a tus miedos de requerer más de lo que te quieren. Dices que te gustar ir solo y robar tantos besos como bragas puedas ver. Que eso de las compañías no lo llevas bien.
Pero llegará el día que te toque esperar en el banco con un ramo de flores para la mujer de tus momentos. Que lo de follar esta muy bien, pero que te quieran dicen que esta mejor. Que en el mundo hay una persona para otra, el secreto esta en ver como caminan las manos cogidas y sonreír esperando que llegará. Antes o después.  Y te acompañará  hasta que vacíes las botellas de tus recuerdos para que la rellenes con vuestra vida.