30 de marzo de 2013
A día y medio de que me roben el mes de Abril.
Podría echar de menos a cualquiera. Matar con cinco palabras tres relaciones. Podría volver a donde quedamos aquel día. O simplemente comprar unos litros de confesiones. Pero he decidido ver como lo lleva la primavera.
Salir y ver las caras de siempre en las calles de todos los años atrás. Un pueblo pequeño que a veces se me ha hecho grande. Le sobran silencios a los bancos donde le he contado que me he ido haciendo fuerte poco a poco. Piano piano. Con calma. Con la misma calma que le giras la cabeza al desliz de verano que pasa por la acera de enfrente. Bajando la mirada y pensando en consumir sus recuerdos. Encenderlos lentamente, escuchando como gritan. Respecto a los asuntos pendientes nunca fumé nada. Y choco con una cara nueva. La vida de alguien que no conozco, y me perdona la mía con una sonrisa.
Un bar donde arreglan con palabras el país pidiendo una cerveza. Otra más para celebrarlo. Hora punta para volver a casa. Él se ha quedado. Un padre de familia y una copa de whisky con hielo. Intentando arreglar ahora su vida. La infidelidad a su mujer mojada de la lluvia de sus ojos. Y en medio de aquel ruido escucha en su cabeza la voz de sus hijos, recuerda los números en rojo de la cartilla.Promete no volver. De fondo se escucha un perro deseando ver el mundo y no le dejan. Ladrando a cada silencio que pasa de largo.
El cielo tan azul y nosotros mirando al suelo cuando andamos. El aire balanceando con poca ternura la falda de aquella quinceañera. Dos hombres perdiéndose en el movimiento de esas caderas. El gato buscando ratones por los coches. La señora que aún viste de negro. Los dos enamorados en un banco perdiendo la compostura. Los árboles vistiendo de verde y las margaritas desentonando desde mi ventana.
Un niño soñando que es soldado, que va a salvar el mundo. Una niña soñando con él. Los coches ya no se empañan de noche por el rocío. Rocío duerme en su casa con una manta menos y un amor de más. Una escalera de noche y vicio para dos. Se escucha una carcajada que separa el principio de la complicidad. En alguna calle de este pequeño lugar se esta haciendo el amor. Otros están follando.
Urgencias abierto para quien muere diez minutos después. Una declaración guardada en borradores, unos libros leídos a mitad. Mentiras, que sabiendo que son mentiras, crees y asimilas.
Y a día y medio para que me roben el mes de abril, pido que no me duela. No he sabido entrar en muchas vidas. En algunas salí antes de entrar. En otras me invitaron a salir. Pero yo siempre cuento en las que pegué el portazo más doloroso. No he llegado a querer como la que esta llorando ahora mismo por ese amor, pero me he encaprichado de muchos. Que siga la vida. Que ella sabrá donde vamos.
25 de marzo de 2013
Teoría octogonal
Aprendí la semejanza de un caballo y un triangulo. Olían a alcohol aquellas palabras. Eran dulces, fueron permanentes. Tan permanentes como los tatuajes en la piel de un cualquiera. Y supe que no eras un cualquiera cuando te sentaste a mi lado y me volviste a repetir a tu caballo y otro triangulo. Tal vez fuese el enrevesado arte de la dialéctica destructiva la que me hizo darme cuenta que me acaba de pillar sin paraguas una fuerte tormenta de suerte.
Te sentaste cerca de mi sonrisa y te propusiste mantenerla constante. Y cuando creía que no podía deberte más por el tiempo invertido en mi bombardeo de palabras mal coordinadas, vas y me explicas una teoría octogonal. Hablas de Lunes felices, de levantarse antes de caer. Los besos de los sapos nos enseñan. El cuento de mis príncipes yonkies. Hablas de valorar que nos acompañe Lorenzo cada día. No he visto cabeza más alta nunca. Nadie tiene el récord en sonrisas como tú. Eres alguien admirable. Tan tú. Tan ojos verdes. Tanto optimismo en los bolsillos.Tantas ganas de jugarsela a la vida.
Perdida en la cuenta de los días que tengo la suerte de conocerte, he aprendido de ti más de lo que pensaba. Sé que prefieres contar los veranos que las primaveras. Y si nos tenemos que mojar que sea de Ballantines. Si nos tenemos que quedar sordos que sea por culpa de un rubio sueco.Una sonrisa Profident y dientes perla-marfil que hasta las mejores actrices tienen mala cara un lunes. Si hay que apostar que sea siempre al número ocho. Si, el número.Y entre risa y risa encontré en mi cabeza lo que debía cuidarte. Supe que podía apostarme todo menos a ti. A media carretera de dos pueblos diferentes. A coincidir en las casualidades más perfectas. A qué me expliques aquello de lo bonita que es la vida y lo mal que la miramos.
Sólo me queda quitarme el sombrero ante ti por haberlo conseguido todo. Por haber aguantado y callado. Por estar siempre sin irte nunca. Por que aunque sepa que prefieres contar los veranos que las primaveras, ya van 20. Dos a mi lado. No sé si la vida me ha hecho fuerte por sus golpes, pero feliz soy. Y lo soy desde que los caballos son brutos, Bruto mató a César, cesar es no hacer nada, el que no nadó se ahogó, el que se ahoga flota, flota es una escuadra y la escuadras es un perfecto triangulo.
Felices 20 cortas primaveras.
20 de marzo de 2013
Quédate y da que hablar.
A veces no sé para quien tengo que escribir. Si escribir para ti o para él.
A amores de hace tres años o personas sin paciencia que fueron sin esperar a que llegase.
Pero hoy te toca a ti. Nadie merece más unas lineas que tú. A ti que llegas cuando más haces falta.
Tan deseada entre todos, dejando a los tontos mirando al cielo. Empieza el deshielo de las sonrisas cuando pasas. Subes los números del mercurio. Bajas las cremalleras a velocidades prohibidas. Desabrochando los botones de los abrigos. Trapicheando con la ropa de meses anteriores.
Han pasado unas cuantas guerras durante el invierno. Han habido historias que olvidar. Supongo que vienes con ganas. Como siempre. Dispuesta a crear historias para elegir. Historias que inspiran para escribir unas lineas que quizás gusten. Consigues ser poesía entre tantos, el deseo de cualquiera. Tengo ganas de ti. De quitarme la ropa. De atardeceres por mi ventana.
Despertarme y ver que Lorenzo sigue siendo tu mayor cómplice. De compinchar historias. Dame tiempo para respirar. Disfrutar. Tú siempre a mi lado.
Contigo he aprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida.
Bienvenida sea la primavera y su sangre alterada. Bienvenidas las hormonas revolucionadas y las ganas dando que hablar. A las sonrisas. La ropa por el suelo y las carreras finales. El rojo de los labios. Bienvenido el olor a azar. El baile de las mariposas.Los ramos de flores inesperados.
¡Bienvenidos los caracoles que sacan los cuernos al sol!
A amores de hace tres años o personas sin paciencia que fueron sin esperar a que llegase.
Pero hoy te toca a ti. Nadie merece más unas lineas que tú. A ti que llegas cuando más haces falta.
Tan deseada entre todos, dejando a los tontos mirando al cielo. Empieza el deshielo de las sonrisas cuando pasas. Subes los números del mercurio. Bajas las cremalleras a velocidades prohibidas. Desabrochando los botones de los abrigos. Trapicheando con la ropa de meses anteriores.
Han pasado unas cuantas guerras durante el invierno. Han habido historias que olvidar. Supongo que vienes con ganas. Como siempre. Dispuesta a crear historias para elegir. Historias que inspiran para escribir unas lineas que quizás gusten. Consigues ser poesía entre tantos, el deseo de cualquiera. Tengo ganas de ti. De quitarme la ropa. De atardeceres por mi ventana.
Despertarme y ver que Lorenzo sigue siendo tu mayor cómplice. De compinchar historias. Dame tiempo para respirar. Disfrutar. Tú siempre a mi lado.
Contigo he aprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida.
Bienvenida sea la primavera y su sangre alterada. Bienvenidas las hormonas revolucionadas y las ganas dando que hablar. A las sonrisas. La ropa por el suelo y las carreras finales. El rojo de los labios. Bienvenido el olor a azar. El baile de las mariposas.Los ramos de flores inesperados.
¡Bienvenidos los caracoles que sacan los cuernos al sol!
14 de marzo de 2013
19:44
La única condición que hay en estas lineas es leer en el vacío. Dejar la mente más vacía que los pulmones cuando suspiramos hondo. Tan hondo como cuando nos quitamos un peso de encima. Hay suspiros que han pasado mucho tiempo en la cabeza dando vueltas. Pensando si era mejor matar con tres palabras o suicidarse por guardárselas todas dentro.
No es un buen día. Hace rato que el aire golpea con rabia las ventanas. Me pregunto que pensará de esta batalla entre miembros de un mismo bando. Acaba de sonar una canción que hablan de Súper no se qué, que iban borrachas, de dos que van siempre con ganas. De las de la pistola alta, pero la cabeza por encima. Tacones que tienen más memoria de las noche que ambas juntas. Heridas de resacas que refuerzas acordándote de pequeños detalles .
Empieza a llover, las gotas caen con ganas de enfriar la situación. Más aún. No sé si te has dado cuenta que llevamos bailando la misma canción un sexenio. Hay alguien insistiendo en cambiar de canción. No es el momento ni las razones para cambiar de pareja de baile. Aprendí a no pisar los pies bailando. A bailar quince centímetros más arriba del suelo sin caerme. Enseñar justo el limite donde separamos la vergüenza de nuestras piernas.
Sigue lloviendo al otro lado de la ventana. La ciudad esta triste y ha roto a llorar. Me encantaría sentarme a su lado y contarle que también es gris al otro lado de mis parpados. Que estaba entre perderme o perdernos, y he decidido perderme. Más perdida. Tan perdida como cuando estaba perdida de verdad. O incluso más.Todo ser humano con uso de razón pide gritando en silencio que volvamos a pelear contra el mismo enemigo. Y no me refiero en contra de tu corazón ni mucho menos de la razón. Al final las barbas de dos días se quedan con quienes les llenan la vida de verdad y no con quien les declara la guerra al mundo entero por él.
Si de los errores se aprenden, aprendamos a no guardar la caja de música. Hablar y escuchar sin olvidar cada pequeña nota musical que nos une, con empatía. Nuestras vidas por separado son canciones a mitad. Cantantes sin voces. El reloj sin tiempo, y nosotras desperdiciándolo. Hacen falta dos sillas y ganas de solucionar las cosas.
El orgullo no nos llenan las cajas de recuerdo, nos ocupan espacio que no podemos rellenar.
No es un buen día. Hace rato que el aire golpea con rabia las ventanas. Me pregunto que pensará de esta batalla entre miembros de un mismo bando. Acaba de sonar una canción que hablan de Súper no se qué, que iban borrachas, de dos que van siempre con ganas. De las de la pistola alta, pero la cabeza por encima. Tacones que tienen más memoria de las noche que ambas juntas. Heridas de resacas que refuerzas acordándote de pequeños detalles .
Empieza a llover, las gotas caen con ganas de enfriar la situación. Más aún. No sé si te has dado cuenta que llevamos bailando la misma canción un sexenio. Hay alguien insistiendo en cambiar de canción. No es el momento ni las razones para cambiar de pareja de baile. Aprendí a no pisar los pies bailando. A bailar quince centímetros más arriba del suelo sin caerme. Enseñar justo el limite donde separamos la vergüenza de nuestras piernas.
Sigue lloviendo al otro lado de la ventana. La ciudad esta triste y ha roto a llorar. Me encantaría sentarme a su lado y contarle que también es gris al otro lado de mis parpados. Que estaba entre perderme o perdernos, y he decidido perderme. Más perdida. Tan perdida como cuando estaba perdida de verdad. O incluso más.Todo ser humano con uso de razón pide gritando en silencio que volvamos a pelear contra el mismo enemigo. Y no me refiero en contra de tu corazón ni mucho menos de la razón. Al final las barbas de dos días se quedan con quienes les llenan la vida de verdad y no con quien les declara la guerra al mundo entero por él.
Si de los errores se aprenden, aprendamos a no guardar la caja de música. Hablar y escuchar sin olvidar cada pequeña nota musical que nos une, con empatía. Nuestras vidas por separado son canciones a mitad. Cantantes sin voces. El reloj sin tiempo, y nosotras desperdiciándolo. Hacen falta dos sillas y ganas de solucionar las cosas.
El orgullo no nos llenan las cajas de recuerdo, nos ocupan espacio que no podemos rellenar.
12 de marzo de 2013
Mentiras de jarabe
Dicen, que todo lo bueno se acaba como en un cuento, y este cuento de hadas se olvidó por dentro. Dicen que todo se cura según va pasando el tiempo, pero de mis horas muertas hay minutos de silencio. No quiero tu cielo si no puedo volar, si no hay alas, ni ganas de flotar, si no hay nada que celebrar, ni luchas de pijama y almohada, ni las duchas que solo dejan cal.
La vida es un tobogán, donde si subes solo quieren verte caer o bajar, pero nadie disfrutar del placer. Quiero mentiras de jarabe que me sientan mal, que me sienten bien, que me cierren las heridas de ayer. Si el mundo termina que nos pille dormidos, para que soñemos con lo que en la vida tuvimos.
Por eso brindo, con la botella de vino Lambrusco que me dejaste, si es que a eso se le puede llamar vino. Así que deja que yo lleve a cuestas lo nuestro como equipaje, a rastras para como un parche, para este sastre. Que se sea sencillo, no sincero. Por eso digo que me quedo con lo bueno.
Por eso pido que alguien te haga ver el cielo, pero lejos, porque disfrazamos el ‘adiós’ con un ‘hasta luego’. Si renacemos y nos encontramos en otra vida, dame una torta sin mediar palabra en la mejilla,
para que sepa que si duele es porque siento, y si me tratas como un perro fui animal de compañía.
10 de marzo de 2013
"Me hice un hueco en vuestra vida"
Siempre que tiritaba de frío pensaba que a la gente le hacía falta amor. Amor y ganas. Ganas de levantarse y beberse el mundo. Lo más rápido posible para que la felicidad emborracharse cuanto antes. Llenar de optimismo la mirada y demostrarlo en unos labios poco gastados.
Y felices no sabía si eran , pero beber sabía que bebían. Contaban las botellas para noches de calendario que iban marcadas en rojo. Buscaban el punto perfecto donde lo único que les importaba era no perder el vaso, la vergüenza y la dignidad les esperaban en la almohada. Las resacas se las han fumado hasta que se consumía el último cigarro. A ganas no les ganas.
En la tertulia menos cuerda de la noche más fría de este invierno reíamos por reír. Tres camas por donde se desbocaba cada historia contada al son de una película de amor. Tal vez era lo menos apropiado para el frío que hacía tan cerca de ti.
Y en respiro sincronizado para continuar las carcajadas más escandalosas, se me pasó por la cabeza que a la vida no le hace falta ni mantas para arroparme ni gasolina para seguir adelante. Recordé que la vida podía acelerar o frenar sin avisarte, ponerte delante a alguien que te replantease lo que nunca quisiste pensar.
De gasolina iban tan sobrados como los kilómetros y los recuerdos que habían vivido. Llevan una vida juntos, una vida brindando por su amistad. Brindando por aquel viaje, por sus anécdotas, por los días cortos y los días largos.
Tal vez el conocernos estaba escrito en un papel de tinta blanca que no hemos encontrado. Que la vida esta llena de casualidades pero muchas de las casualidades hay que darles un pequeño empujón. Fotografiar cada una de las casualidades forzadas, el tiempo invertido a la perfección.
El mundo es muy pequeño y hay personas muy grandes por las que mereces recibir cualquier tipo de disparos.
De amor no les tienes que hablar, llevaban de eso siempre encima. Algunos se dejan el corazón en casa para que no les hagan más daño pero sé que en el bolsillo izquierdo trasero llevan algunos gramos. Amor y ganas. Aunque de ganas y de felicidad no les tienes que hablar.
Y felices no sabía si eran , pero beber sabía que bebían. Contaban las botellas para noches de calendario que iban marcadas en rojo. Buscaban el punto perfecto donde lo único que les importaba era no perder el vaso, la vergüenza y la dignidad les esperaban en la almohada. Las resacas se las han fumado hasta que se consumía el último cigarro. A ganas no les ganas.
En la tertulia menos cuerda de la noche más fría de este invierno reíamos por reír. Tres camas por donde se desbocaba cada historia contada al son de una película de amor. Tal vez era lo menos apropiado para el frío que hacía tan cerca de ti.
Y en respiro sincronizado para continuar las carcajadas más escandalosas, se me pasó por la cabeza que a la vida no le hace falta ni mantas para arroparme ni gasolina para seguir adelante. Recordé que la vida podía acelerar o frenar sin avisarte, ponerte delante a alguien que te replantease lo que nunca quisiste pensar.
De gasolina iban tan sobrados como los kilómetros y los recuerdos que habían vivido. Llevan una vida juntos, una vida brindando por su amistad. Brindando por aquel viaje, por sus anécdotas, por los días cortos y los días largos.
Tal vez el conocernos estaba escrito en un papel de tinta blanca que no hemos encontrado. Que la vida esta llena de casualidades pero muchas de las casualidades hay que darles un pequeño empujón. Fotografiar cada una de las casualidades forzadas, el tiempo invertido a la perfección.
El mundo es muy pequeño y hay personas muy grandes por las que mereces recibir cualquier tipo de disparos.
De amor no les tienes que hablar, llevaban de eso siempre encima. Algunos se dejan el corazón en casa para que no les hagan más daño pero sé que en el bolsillo izquierdo trasero llevan algunos gramos. Amor y ganas. Aunque de ganas y de felicidad no les tienes que hablar.
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