Siempre que tiritaba de frío pensaba que a la gente le hacía falta amor. Amor y ganas. Ganas de levantarse y beberse el mundo. Lo más rápido posible para que la felicidad emborracharse cuanto antes. Llenar de optimismo la mirada y demostrarlo en unos labios poco gastados.
Y felices no sabía si eran , pero beber sabía que bebían. Contaban las botellas para noches de calendario que iban marcadas en rojo. Buscaban el punto perfecto donde lo único que les importaba era no perder el vaso, la vergüenza y la dignidad les esperaban en la almohada. Las resacas se las han fumado hasta que se consumía el último cigarro. A ganas no les ganas.
En la tertulia menos cuerda de la noche más fría de este invierno reíamos por reír. Tres camas por donde se desbocaba cada historia contada al son de una película de amor. Tal vez era lo menos apropiado para el frío que hacía tan cerca de ti.
Y en respiro sincronizado para continuar las carcajadas más escandalosas, se me pasó por la cabeza que a la vida no le hace falta ni mantas para arroparme ni gasolina para seguir adelante. Recordé que la vida podía acelerar o frenar sin avisarte, ponerte delante a alguien que te replantease lo que nunca quisiste pensar.
De gasolina iban tan sobrados como los kilómetros y los recuerdos que habían vivido. Llevan una vida juntos, una vida brindando por su amistad. Brindando por aquel viaje, por sus anécdotas, por los días cortos y los días largos.
Tal vez el conocernos estaba escrito en un papel de tinta blanca que no hemos encontrado. Que la vida esta llena de casualidades pero muchas de las casualidades hay que darles un pequeño empujón. Fotografiar cada una de las casualidades forzadas, el tiempo invertido a la perfección.
El mundo es muy pequeño y hay personas muy grandes por las que mereces recibir cualquier tipo de disparos.
De amor no les tienes que hablar, llevaban de eso siempre encima. Algunos se dejan el corazón en casa para que no les hagan más daño pero sé que en el bolsillo izquierdo trasero llevan algunos gramos. Amor y ganas. Aunque de ganas y de felicidad no les tienes que hablar.

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