Te sentaste cerca de mi sonrisa y te propusiste mantenerla constante. Y cuando creía que no podía deberte más por el tiempo invertido en mi bombardeo de palabras mal coordinadas, vas y me explicas una teoría octogonal. Hablas de Lunes felices, de levantarse antes de caer. Los besos de los sapos nos enseñan. El cuento de mis príncipes yonkies. Hablas de valorar que nos acompañe Lorenzo cada día. No he visto cabeza más alta nunca. Nadie tiene el récord en sonrisas como tú. Eres alguien admirable. Tan tú. Tan ojos verdes. Tanto optimismo en los bolsillos.Tantas ganas de jugarsela a la vida.
Perdida en la cuenta de los días que tengo la suerte de conocerte, he aprendido de ti más de lo que pensaba. Sé que prefieres contar los veranos que las primaveras. Y si nos tenemos que mojar que sea de Ballantines. Si nos tenemos que quedar sordos que sea por culpa de un rubio sueco.Una sonrisa Profident y dientes perla-marfil que hasta las mejores actrices tienen mala cara un lunes. Si hay que apostar que sea siempre al número ocho. Si, el número.Y entre risa y risa encontré en mi cabeza lo que debía cuidarte. Supe que podía apostarme todo menos a ti. A media carretera de dos pueblos diferentes. A coincidir en las casualidades más perfectas. A qué me expliques aquello de lo bonita que es la vida y lo mal que la miramos.
Sólo me queda quitarme el sombrero ante ti por haberlo conseguido todo. Por haber aguantado y callado. Por estar siempre sin irte nunca. Por que aunque sepa que prefieres contar los veranos que las primaveras, ya van 20. Dos a mi lado. No sé si la vida me ha hecho fuerte por sus golpes, pero feliz soy. Y lo soy desde que los caballos son brutos, Bruto mató a César, cesar es no hacer nada, el que no nadó se ahogó, el que se ahoga flota, flota es una escuadra y la escuadras es un perfecto triangulo.
Felices 20 cortas primaveras.

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