25 de marzo de 2013

Teoría octogonal

Aprendí la semejanza de un caballo y un triangulo. Olían a alcohol aquellas palabras. Eran dulces, fueron permanentes. Tan permanentes como los tatuajes en la piel de un cualquiera. Y supe que no eras un cualquiera cuando te sentaste a mi lado y me volviste a repetir a tu caballo y otro triangulo. Tal vez fuese el enrevesado arte de la dialéctica destructiva la que me hizo darme cuenta que me acaba de pillar sin paraguas una fuerte tormenta de suerte.

Te sentaste cerca de mi sonrisa y te propusiste mantenerla constante. Y cuando creía que no podía deberte más por el tiempo invertido en mi bombardeo de palabras mal coordinadas, vas y me explicas una teoría octogonal. Hablas de Lunes felices, de levantarse antes de caer. Los besos de los sapos nos enseñan. El cuento de mis príncipes yonkies. Hablas de valorar que nos acompañe Lorenzo cada día. No he visto cabeza más alta nunca. Nadie tiene el récord en sonrisas como tú. Eres alguien admirable. Tan tú. Tan ojos verdes. Tanto optimismo en los bolsillos.Tantas ganas de jugarsela a la vida. 
Perdida en la cuenta de los días que tengo la suerte de conocerte, he aprendido de ti más de lo que pensaba. Sé que prefieres contar los veranos que las primaveras. Y si nos tenemos que mojar que sea de Ballantines. Si nos tenemos que quedar sordos que sea por culpa de un rubio sueco.Una sonrisa Profident y dientes perla-marfil  que hasta las mejores actrices tienen mala cara un lunes. Si hay que apostar que sea siempre al número ocho. Si, el número.Y entre risa y risa encontré en mi cabeza lo que debía cuidarte. Supe que podía apostarme todo menos a ti. A media carretera de dos pueblos diferentes. A coincidir en las casualidades más perfectas. A qué me expliques aquello de lo bonita que es la vida y lo mal que la miramos.

Sólo me queda quitarme el sombrero ante ti por haberlo conseguido todo. Por haber aguantado y callado. Por estar siempre sin irte nunca. Por que aunque sepa que prefieres contar los veranos que las primaveras, ya van 20. Dos a mi lado. No sé si la vida me ha hecho fuerte por sus golpes, pero feliz soy. Y lo soy desde que los caballos son brutos, Bruto mató a César, cesar es no hacer nada, el que no nadó se ahogó, el que se ahoga flota, flota es una escuadra y la escuadras es un perfecto triangulo  
Felices 20 cortas primaveras. 


Att: Áquel ocho bonito que tú dices. El ocho que te quiere.

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