11 de abril de 2014
Hay olores que son hogar
Dicen que somos memoria. Aprendemos recordando como conseguimos victorias, memorizamos fracasos para evitarlos de nuevo. Hay lugares que son una parte de nuestro cuerpo y otros que nos enseñaron a ser más fuertes. El recuerdo del primer beso te enseña a invadir otras bocas. Sabes de memoria hacer una cama, pero siempre recordamos la primera vez que la deshicimos. Hay olores que son hogar, como tú. Hay colores de ojos que se nos clavan en las pupilas. Hay huracanes desde tus pestañas que agradezco que me despeinen. Y hay temperaturas que asociamos a ciertos momentos. Como el frío en una noche de verano cuando te fuiste sin decir si volvías.
A veces nos es imposible de recordar al milímetro las cosas que nos gustan, pero te conozco al milímetro. Escuché el silencio mas cómodo cuando te volví a ver. Había olvidado la textura de tus manos cuando me acaricias la cara hasta que me haces sonreír y te precipitas a ella. El eco de tus besos es melodía. El placer de estar enjaulada en tus abrazos cuando todo me viene grande. Volví a recordar la adrenalina cuando alcanzo la cima de tus comisuras y acomodándome en tu boca suspiro. Me acordé de la envidia que tiene el tiempo cuando nos ve, y echa a correr. Se nos va el tiempo, y parece mentira, pero puedo recordarte toda la vida.
Y sé lo triste que es volver a casa con unos besos de más dejándote ir otra vez. Te prometo que solo miro hacia abajo para ver si estoy lo suficiente alta en los tacones. Y hacia atrás para ver el culo que me hacen los pantalones nuevos. Los recuerdos los guardo en un lugar de mi vida, pero contigo, contigo mi vida lo bonito es vivir haciendo recuerdos y no recordándolos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
