27 de septiembre de 2015

Siempre quedarán personas dispuestas a perder la muerte para vivir conmigo.

Se fue y cerré la puerta para siempre. Eché el pestillo para que no volviera, y corrí la cadena por si alguien quería hacerme compañía. Emborraché al tiempo para que fuera capaz de entenderme, y entendió todo lo contrario. Me hizo correr con la corriente sabiendo que nunca entendí el perseguir algo que no era lo que querías.


Abrí la ventana más grande de mi vida, y el vino tinto desde la cima de aquella mesa coja. Y me sentí en el barrio de unas maravillas donde la protagonista fumaba distorsionando la realidad. He visto la competición de un juego donde alguien tenia que morir. Donde los límites nadie los conoce. El lugar donde un "todo vale" pero "no te pases de la raya". Las rayas mejor te las pintas tú. La meta es ser un superviviente a nivel químico. Un pequeño perímetro en que los ojos mienten más que las bocas. Bocas que con un discurso aprendido de casa intentan romperte como las botellas vacías.
Son abrazos de diablo, brazos que empiezan las guerras. Son bailes a la muerte.
Calles empapadas de hipocresía, donde la lluvia de los ojos limpia las almas de quienes no tienen nada que ver. He visto batallas campales por barbas de dos días que al mes huyó a zonas neutras. Donde la dignidad es saber perdonar y cogerte de la mano para seguir contigo.
He recorrido portales donde te esperan las mentiras para dormir contigo todas las noches. 
Callejones en los que la muerte tiene el pelo largo y te bailan sus caderas una rumba.
Secretos, que siguen siendo secretos en oídos de todos. 
Son pueblos de pocos, infierno de todos.


Me costó aprender a vivir así, en un juego donde nadie admite que juega, pero ninguno quiere perder. Tener protegido el talón de Aquiles. Abandonar las debilidades y ser lo más fuerte que se quiera ser. 
Aprender que las palabras están sobrevaloradas. Pero todavía queda gente que se apoya en tu hombro y te invita a vivir con ellas esa noche. Los que el último trago no esta envenenado. Siempre quedarán personas dispuestas a perder la muerte para vivir conmigo.
Siempre nos querrá alguien, y siempre habrá una multitud que bailaría toda una noche por tu muerte.



No hay comentarios:

Publicar un comentario