2 de octubre de 2013

Se cayó otro mes cual hoja de cualquier árbol

Bueno, antes del post hay que explicar este con más detalle de lo normal ya que es mucho más especial que todos los anteriores. Hace justo un año empezaba el peor año que he pasado en el instituto, pero con suerte y contraste, encontré a los mejores, o más indicados, profesores para ese año. Y me he quedado con todos ellos, sus manías, sus forma de corregir, de consolar y de alegrarse por cada uno de aquellos que componíamos esa pequeña clase. Es puro placer seguir teniendo contacto con algunos de ellos y tener pequeñas aficiones en común, y además poder compartirlas. Paco, mi profesor de Filosofía, hace un año nos dimos cuenta de que ambos teníamos un blog y me propuso crear una entrada común cuando todo acabará.  Él mismo ha hecho la foto, la misma que publica en su blog a esta hora con un texto diferente al mio.
Así que aquí está. No es lo mejor que vayáis a leer en vuestra vida, ni lo segundo mejor, pero tiene todo el cariño que le he podido dar. Esta hecha con tacto y toda la buena intención de no defraudar a una gran persona, profesor, fotógrafo y blogero.
 Os dejo su blog para que podáis ver otra parte y visión de la fotografía 
http://franciscocaballero.blogspot.com.es/ 



   Acabo de oír un portazo,  y se han apagado todas las luces. El sol vuelve a la rutina con nosotros poco a poco. Y de vez en cuando parece que eche de menos su adolescencia. Llora levemente y suave. Dejando pequeñas marcas que se secan en un abrir y cerrar de pulmones. Se va tan lentamente y de una forma tan sutil.
Parece que el cielo presuma de su operación bikini dejando colores que intentan sobrepasar la piel. Introduciéndose en la sangre para terminar en las pupilas que esperan un largo invierno. Las mismas pupilas que han recorrido un verano cálido y rápido. Un verano que hace un mes que cerró aquella puerta capaz de apagar las luces.
Se han empezado a enfriar todos los lugares escondidos para aquellas ocasiones que te llevan al cielo y casi consiguen que bailes con las estrellas.
Y parece que no es tu cuerpo ni el mío los únicos que se preparan para abrigarse.
La vida empieza a tener frío y se arropa con las hojas que caen de los árboles.Como si necesitase de alguien para pasar una estación del año más.  Como si todavía no hubiera encontrado quien le acaricie el pelo cuando se borre cualquier nombre del árbol. Y el sonido de los pájaros no suenan igual en cuatro oídos que en dos. Ni el cielo es tan azul, ni el agua tan clara.
Por eso se hace más cuesta arriba el final de mes y baja en picado el mercurio. Y cada mes cuesta más mirar por la ventana y decidir si salir a comerse el mundo, o que te traigan el mundo a casa. Y ya veremos si volverán a abrir aquella puerta y encargarse de dar luz a aquella estación del año que todo el mundo desea con ansia. Pero sigamos siendo felices que verano es cualquier día que tú quieras que sea.



2 comentarios:

  1. Hola Marta, ¡me ha gustado mucho tu texto! Ha sido todo un placer llevar a cabo este pequeño "experimento" contigo.

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  2. Al final tuve que encontrar yo de que se trataba. Os seguiré con mucho interés!

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