26 de agosto de 2013

C'est fini


El cielo se entristece y entra en un llanto desconsolado. Quizá sea porque se ha acordado que termina el verano y vuelve el tiempo de echar de menos. Enfriar relaciones que no quieres que nunca acaben. La rutina nos avisa que viene con ganas de matarnos a base de monotonía. Terminan los amores de verano, otro verano más. Se van los besos robados una noche llena de estrellas fugaces, y los besos fugaces robados y estrellados.
Quizá el cielo se desahoga porque se vacía el congelador de helados de verano que combatían los insomnios de madrugada. Incluso los que te acompañaban cuando te llamaba. La arena de la playa empieza a enfriarse al saber que no volverás, como mi cama. No te puedes hacer una idea del frío que pasa cuando se queda sola . Cuando no estamos ni tú ni yo. Y eso que no has estado nunca. 
Quizá se atormenta el cielo porque se ha cansado de ver pantalones tan cortos, piernas tan largas y pieles tan descubiertas. Tal vez se haya dado cuenta que necesitamos seis meses, en sus medidas, de abrazos que calienten como aquel día que rozábamos los cuarenta grados. Una bufanda que me arrope el corazón que la garganta la he perdido gritando tu nombre. 
Quizá el cielo no puede soportar ver como nos distancia la distancia. Como se va el verano y tu con él. Igual que si me abandonases por falta de quien sabe qué, bueno, sólo tu sabes que llevas en las maletas de tus manos. Sé que te vas porque tus silencios hablan más que tus palabras. Sé que te irás por falta de tus ganas. Que a mi a ganas no me has ganado. Y aún así soy yo quien ha perdido. 
Y cuando se calme el cielo intentará buscar el Sol. Pero esta a punto de empezar el otoño y le he pedido que te busque a ti y te ponga a mi lado. Que en invierno siempre paso frío pensando en  poder despertarme en  primavera con ganas de que vuelva el verano. 
Mientras tanto, el cielo sigue llorando porque te vas. El cielo se entristece al verme sin ti y saber que no te volveré a ver. 

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