27 de mayo de 2013

A vosotros, a nosotros, al año.

Dicen las noticias que los pantanos rozan el límite, como nosotros hace dos días.
Dicen los periódicos que ha llovido mucho este año, tanto como nuestro agobio.
Dice una secta de ministros que no hay trabajo, tan poco trabajo que son ellos los que dirigen el país
Dicen las estadísticas que no hay futuro aquí, pero es que no nos conocen a nosotros.
Que la prima de riego sube, pero nosotros la bajamos y le invitamos a tomar algo.
El mundo tiene muchos ombligos y pocas personas como vosotros.
Y la vida sigue, y los caminos se separan. Pero los corazones se guardan 
Pueden pasar tantas cosas que al final pasar pasa de todo si queremos. Que a ganas no nos ganan.
Como aquellas ganas  de terminar al empezar. Recordar que fue ayer el comienzo de nuestra vida, y en nueve meses hemos luchado en prólogo de nuestro futuro. Luchar contra las agujas del reloj  ha sido la batalla más difícil.  Como la meteorología, no ha estado de nuestra parte, no ha dejado de diluviar estrés en nuestras vidas. Guerrear con las heridas sin curar y las cicatrices que son tan cultas como quienes nos enseñaron lo aprendido. Hemos estudiado siglos y siglos de tiempos anteriores, pero lo más bonito es aprender a hacer la historia  A sobrevivir entre tinta y borrones. Con hojas en blanco esperando a que les escribiesen palabras coordinadas a tal perfección que fuesen premiadas al final. Disparos del calibre de un examen catastrófico. Contraatacar a los obstáculos con una sonrisa y derrotarlos. Algunos han ganado la guerra y sobrepasan las metas ilesos. Otros tienen mil caminos de como terminar el prólogo de sus vidas. 

Pero el verdadero premio de estos meses es ser lo que somos. Las muecas de los pasillos que nos hacían reír, con alumnos tristes que bailaban con la organización de una semana para poder vivir. Risas aliviando lo que  se nos venía encima. Compañía que arropaba como el edredón en una noche de invierno. Y el sueño posado  en nuestras pestañas, tanto que hacían precisos algunos descanso de media hora. Palabras tiernas de unas personas con experiencia que te impulsan y te sonríen cuando vas en picado.Y encima no te cobran por ello. Han elegido regalarnos palabras que mecen en sus conocimientos. Nosotros nos vamos, pero ellos se quedan. En el mismo lugar, regalando todo lo que saben. Se quedan donde hemos vivido este año.  En esas aulas, donde hay destinos escritos que nadie se atreve a borrar con ninguna goma. 

Que si, que nos vamos. No nos echan, nos vamos por nuestras victorias en cada reto. Que nos vamos con mil conocimientos y veintitantas personas. Con la permanencia de la sonrisa de Aurora cada mañana, por muy dura que fuese. Las risas de Alberto han descubierto el cielo de nubes, un cielo del tamaño del corazón de Ángela  y  la locura de Sofía. Y si nos caíamos Sara nos enseñaba a través de un espejo todo lo que habíamos recorrido. Que Paula siempre ha mirado y luchado con la misma fuerza que Sandra. Si nos ahogábamos en cualquier mar de lagrimas Sarah venia y nos explicaba el por qué estábamos ahí. Stefan ha observado tan bien hasta el punto de explicar con tranquilidad lo vivido. Dos pupitres más atrás han murmurado tanto que la paciencia de África y Estefania se agotaba por momentos. Y los que quedan por nombrar han hecho amena la clase, han pacificado, han dado todo lo que nos faltaba a todos, ser todos uno. 

Una clase.Un año.Un recuerdo y veintitantos corazones tan grandes como la ciudad. Corazones en los que guardamos lo mejor de cada uno. Somos una familia que se separa para hacerse mayor. Para continuar la vida.Arreglar el país. Robar más corazones. Ganar más batallas. Conseguir sacar el Sol por muy nublado que este el cielo. Para seguir haciendo felices a los que nos conozcan o nos conoce. 
Se rumorea que hay futuro entre nosotros, por mucho que digan, por mucho que leas. Que si nos faltan las ganas, recordamos las batallas ganadas.
Hasta y por siempre, una compañera de pupitre, de años y de corazón.

2 comentarios:

  1. No he podido evitar sonreir nostálgicamente al leer esto...me recuerda tanto a mi, a mi año...! La mejor época de mi vida desde luego que ha sido el instituto, siempre que paso por delante, me paro y sonrio...cómo olvidar todas las risas y los llantos que alli se qedan!
    Nunca vais a olvidarlo, así que recordadlo con cariño, que al fin y al cabo los recuerdos es lo único que nos queda...
    Mucho ánimo en el selectivo, y a comeros el mundo!!

    Araceli;)

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    1. Muchísimas gracias Araceli, es un placer que me leas y más aún que te traiga recuerdos buenos. Un beso

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