Así que no se si es casualidad o causalidad que empiece a sonar esta canción. Pero acaba de sonar la misma canción que cuando subí en tu coche. Subiste el volumen y olvidaste los frenos. Escuchaste la frase perfecta para tararearla y sonreírme. Y de repente supe que a 170 km/h y a tu lado no era el momento perfecto para pensar que haría contigo. Busqué el freno perfecto para bajarme de aquel olor a ti y acepté dejar de escuchar Swan en lo que quedaba de verano. Dejé los vicios que llevaban tu nombre, consumiendo el último cigarro con aquellas historias que contamos bajo una farola apagada. No pensamos que no sería lo único que se apagase, y un mechero con objetivos fracasados fue perfecto para empezar la guerra.
Han pasado tres meses, y tu juego sucio te sigue saliendo tan mal como aquella noche que sobraron motivos para dejar de saber de ti. No hay duda que bajo aquella sonrisa y dos caricias ejecutadas a la perfección existe momentos que hicieron sonreír. Volviste a demostrar que no te gusta lo fácil, y en vez de abandonar esta batalla decidiste luchar sin pensar que podías perder. Ahora, en pleno tiempo muerto, acabo de encontrar arrugado medio futuro que pintaste en los acordes de aquella canción coordinada a la perfección para sonreír cuando la escuche. Y sonriendo al oír esta voz, empiezo a recoger el orgullo que ha quedado por el camino, a izar la bandera blanca como el verde de tus ojos. No quiero decir que haya acabado, ni que olvide las palabras que en algún momento quiero borrar, si no que seamos simples conocidos. Un amor de verano más, ampliando la lista de enemigos.
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Me gusta la referencia a la casualidad (casual, fortuito) frente a la causalidad. ¿Hay casualidades o todo tiene una causa?
ResponderEliminarMuchas gracias Paco, hay que ir reinventando para mantener al personal contento.
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