3 de noviembre de 2012

Uno no elige la lluvia que va a calarle hasta los huesos

Al final han llegado los termómetros arrastrados por las bajas temperaturas, y los jerséis se enamoran entre cada roce de piel necesitada.
Los cristales empapados a las siete y ocho de la mañana son suficientes para que los minutos en el café sean más largos.
La cocina ha sufrido un cambio radical y un cajón del congelador esta resfriado. El chocolate no solo se hace un hueco en la nevera, también busca ser protagonista de algún día poco especial. 
Anuncian lluvias y la venta de palomitas se dispara, mientras las mantas aún huelen  a compañías pasadas. Telecinco ha vuelto a poner "Pretty woman" y por la radio solo se escucha el frió del otoño. Algún cantante sigue llorando por falta de amor y el telediario anuncia que "desde fuera no estamos tan mal".
Por la calle, hay quien abriga el elefante que lleva en el corazón, el que va con prisas y quien pide a la primavera que le salve de este invierno.
Odio Octubre con las fuerzas suficientes como para matar a Noviembre y hacer un puente poco fiable para pasar de año.
Vuelve a llover en un puente con sabor a domingo que no soportamos, y el guión de la nueva película de James Bond deja a tres niños descolocados.
En el parque de abajo hay corrillos de señores que aún se preguntan que es eso de la democracia y entre palabra y palabra el perro olfatea los olores de una crisis, que más que económica es de valores. Hay a quien le perdía el dinero y ahora, el dinero ha perdido. Quien no soportaba a esos "negros" y se ha visto echando de menos desde una ventana de Francia viendo nevar.

Y entre las calles que nos separan he encontrado los suspiros suficientes para hablarte, contarte que puede que la solución la tiene ese tipo de sonrisa que se te extiende por las mejillas hasta llegar a esas ganas de vivir pegada a tus comisuras.  
Hay unos cuantos maniáticos que me aconsejan no vivir del aire de un suspiro, pero la vida se basa en oportunidades y de maneras de no buscarte para encontrarte.
Tienes ese no sé que en la punta de los dedos que a veces siento que el mundo es menos malo por que tú estas aquí. La prisa de tu sonrisa es la combinación perfecta con los ojos negros que dejan unos pensamientos de más donde no debería.
Quiero pensar que algún día llegarás y los besos en mi comisura desaparecerán, que esas dos caricias casualmente ejecutadas, serán planeadas.

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