Y mirándote como la tonta más tonta de aquella habitación vi como ibas llenando mi copa de utopías. Y yo sólo hacía que beber y beber, me emborraché de tus promesas rápidas, ¡que no tenemos tiempo para más! Que el mundo gira muy rápido para decir verdades. Pasar no pasaba nada, y ahora no pasa nada si pasa de todo, y si encima pasa de todo me toca hacer como si nada. Ahora voy perdida de que tiene que pasar entre nosotros.
Hoy he aprendido que es más fácil llorar por ti que por gatos de tejados. Sobre todo después despertarme echándote de menos y dándome cuenta que este menos solo va a más. No sabes lo que me gusta despertarme y ver que te has acordado de mi entre tantas otras. Que no hay mayor placer que verte enfadado por que no te han llegado mis buenos días. Otra copa más de palabras. Hablas de ganas pasadas, de batallas abandonadas y de tu sonrisa de chico malo, y entonces me pierdo. Pierdo el sentido de si estoy aquí por ti o por mi. ¡Ah ya recuerdo!. Estoy aquí por tu mano acariciando mi tripa a las cinco y veintisiete de la mañana, de algún beso de táctica perfecta y de tus abrazos abrigándome queriendo terminar con él frío que hacía en aquella habitación de 30ºC. Y apunto del comaetílico me das un chupito mientras te explico la teoría de la no existencia del amor, y me dices que no quieres enamorarte. Y te pido una copa. Descolocando mis esquemas de la forma más guarra que cualquiera lo ha hecho te pido bandera blanca. No te pido enamorarte. Tampoco tu vida y la mía. No quiero manos cogidas por las calles. Tampoco que me invites al cine. Ni planificar futuro a tu lado. Me conformo con un sofá y la jornada de fútbol del domingo. Con que me cuentes tus cosas sin sentido, o tus silencios con contenido. De pequeñas porciones de amor que nos envenenan. De que me eches de menos de verdad. Me conformo con que pienses de verdad que valgo la pena. De saber que no sigues a mi lado por un pacto de ganas. Me conformo con que te quedes sin que me emborraches de palabras rápidas. Que no te pierdas en otras piernas ni en otra sonrisa. Por que si me voy, me perderás, y si me pierdes estás perdido.

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